MAJADAHONDA EN TIEMPOS REVUELTOS

NOTA: ESTE TEXTO HA SIDO ESCRITO POR MANUEL GESTEIRO ARAÚJO EN EL Nº 33 (DICIEMBRE DE 1999) DE LA REVISTA MUNICIPAL DE MAJADAHONDA.
“POR QUÉ MAJADAHONDA” NO HA CAMBIADO DE NINGUNA MANERA EL TEXTO ORIGINAL, SOLO SE HA PLASMADO EN VERSIÓN DIGITAL LO QUE ESTABA ESCRITO EN LA REVISTA IMPRESA. ESTE TEXTO NO SE ENCUENTRA EN NINGUNA OTRA PÁGINA WEB.

El reinado de los Reyes Católicos, iniciado en 1474, es para la historia de España un período a través del cual se realiza el tránsito entre los años finales de la Edad Media y el comienzo de los tiempos modernos. Tiene en 1492 una fecha clave, pues en ese año se produjeron acontecimientos de tanta trascendencia como la conquista de Granada, el descubrimiento de América o la publicación de la primera Gramática Castellana.

Majadahonda era entonces una pequeña aldea de la Tierra de Madrid, bajo la jurisdicción del Concejo de la Villa. La Tierra estaba dividida en cuatro sexmos: Aravaca, Villaverde, Vallecas y Madrid, de los que dependían cuarenta aldeas. Majadahonda pertenecía al de Aravaca y algunos majariegos ocuparon el cargo de sexmeros: Francisco Fernández (1489) y
Pascual Bravo (1499). Su misión era servir de enlace entre las aldeas y el Concejo a cuyas reuniones asistían con voz y voto.

Los habitantes de las aldeas eran vecinos de la Villa, especialmente a efectos fiscales y militares, y estaban sometidos a su fuero. Eran pecheros, es decir, estaban obligados a pagar impuestos reales y concejiles por ser Madrid una villa de realengo. De ahí que todos los habitantes de las aldeas pecharan con Madrid. Con Madrid también se participaba en la guerra ante el llamamiento real como sucedió con la conquista de Granada. Según Benito Ruano, Majadahonda aportó 9 soldados de los cuales 4 eran ballesteros, 3 peones y 2 paleros; también se contribuyó con 12 bestias de carga para formar las recuas de abastecimiento y con 24.000 maravedíes para pagar a la tropa.

Según un recuento de 1432, Majadahonda tenía 100 vecinos pecheros. A pesar de que los Reyes Católicos favorecieron el asentamiento de nuevos pobladores en la Tierra de Madrid, en 1528 la población de nuestro pueblo ascendía a 111 vecinos. Quizás las pestes y las levas militares puedan explicar tan bajo crecimiento. El permiso de residencia a un nuevo poblador tenía que ser concedido por el concejo de Madrid y tenía además unas ventajas fiscales. En 1493, Juan García, con una carta del Concejo, se personó en Majadahonda, donde se le asignó un solar para construir su vivienda. Estaba exento de pagar los impuestos concejiles por cinco años alternos, uno que peche otro que goce, pero si abandonaba su residencia perdería todos sus bienes y tendría que pagar una multa de 20.000 maravedíes.

Captura111

Las aldeas de la Tierra de Madrid tenían un territorio perfectamente delimitado sobre el que tenían una cierta autonomía de gobierno y jurisdicción, aunque subordinado a los intereses de la Villa y regulados por su fuero. Majadahonda contaba con su justicia y regimiento y su Concejo tomaba las decisiones en asamblea abierta a todos los vecinos convocados a campana tañida. Los habitantes de las aldeas podían defender sus interesas a través del Oficio del Sello que les concedía el derecho de dirigirse a los reyes formulando quejas y peticiones. Fueron varias las ocasiones en que los vecinos de Majadahonda se dirigieron a los Reyes Católicos en demanda de protección según consta en el Registro General del Sello.

El Concejo de Madrid era uno de los mayores propietarios de tierras de Majadahonda. Muchos eran los majariegos que labraban esas tierras con permiso de la Villa, pero en 1485 se lo retiraron debido a que roturaron y cultivaron más tierras de las permitidas. Los majariegos recurrieron a los Reyes Católicos, quienes ordenaron al concejo madrileño no sólo que conservase a los vecinos de este pueblo las tierras que labraban, sino que las incrementase, dado que en ese momento había mucha más población que cuando se había concedido el primer permiso.

En el mismo año, el Concejo de la Villa pretendía multar a los majariegos con 24 maravedíes y cobrarles una fanega de grano por cada fanega que hubiesen sembrado en las tierras que la Villa consideraba suyas. Los majariegos plantearon a los Reyes su pleito con la Villa y la sentencia real les fue favorable, pues nunc an tenydo uso ny costumbre de lo pagar a la dicha villa e su tierra.

En otra ocasión, el Concejo y los hombres buenos de Majadahonda acudieron a los Reyes porque no se les permitía cazar en la Tierra de Madrid. La resolución real fue que solamente se prohibiese la caza en un radio de dos leguas alrededor de Madrid lo que favorecía a los majariegos, ya que Majadahonda se encuentra a tres leguas buenas de la Villa.
Agricultura, ganadería y caza eran las actividades que ocupaban a la mayor parte de los habitantes de nuestro pueblo. Los cultivos más importantes eran los cereales de secano: trigo, cebada y centeno y la vid. Sembraban en tierras propias o en las de la Villa. Una vez recogida la cosecha, la rastrojera y la pampanera eran aprovechadas por los rebaños de los vecinos, aunque la zona de pastos más importante se encontraba en la dehesa boyal.

Majadahonda siempre fue una importante zona de paso para los rebaños que trashumaban a través del cordel de Valladolid (actual Gran Vía) utilizando como descansadero y abrevadero las lagunas y las charcas que había en las proximidades de la vía pecuaria. Los rebaños de la Mesta, que cruzaban la Tierra de Madrid hacia el Sur, tenían que pagar un peaje que se hacía efectivo en Majadahonda. Cada mil cabezas de lanar o caprino pagaban 50 maravedíes y cada vaca o novillo tres dineros.
Para la organización de las cacerías era fundamental el trabajo de los monteros, pues ellos eran los encargados de buscar y perseguir a los animales y dirigirlos hacia los lugares en los que estaban apostados los cazadores. En Majadahonda había nueve personas de esta profesión y su función se consideraba tan importante que los Reyes ordenaron en 1477 que el Concejo de Madrid no cobrase impuestos a los monteros de su Tierra.

El Concejo de Madrid tenía establecido que la jornada de trabajo era de sol a sol. Entre octubre y febrero se comenzaba a las ocho de la mañana y el resto del año a las seis. En las aldeas, los segadores cobraban 20 maravedíes y la comida. Los vendimiadores la misma cantidad y vino cada día de trabajo. La contratación de jornaleros se hacía por un período de tiempo comprendido entre el día de San Pedro y el de los Santos.

Agradecimientos (por parte del autor Manuel Gesteiro):
– D. Carlos Millares (Libros de Acuerdos del Concejo de Madrid)
– Dª. Concepción García (Documentos del Registro del Sello)

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3 comentarios en “MAJADAHONDA EN TIEMPOS REVUELTOS

  1. Buenos días y enhorabuena por vuestra web! Estoy intentando contactar a Manuel Gesteiro, no sé si podríais facilitarme un mail suyo. Cómo lo podríamos hacer? Un saludo y gracias

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