NEIRA, BERTOLÁ Y OTROS SUCESOS

Por lo general, Majadahonda es una ciudad tranquila, sin apenas violencia. en la que, afortunadamente, no se suelen suceder muchos hechos relacionados con agresiones y ataques. Sin embargo, no siempre es esto así. Hace más de un año, vimos en POR QUÉ MAJADAHONDA la cara más desagradable y amarga que tiene nuestra ciudad. Aunque no sea lo más corriente aquí, es verdad que hay peleas. Pero bueno, las hay como también las puede haber en cualquier lugar.

La vigilancia policial quizá hasta ahora (y digo hasta ahora porque se ha reforzado tras los últimos atentados sufridos en algunas ciudades de Europa) era insuficiente. Hace no mucho leí que solo había dos coches de la Guardia Civil para Majadahonda y Las Rozas, que, en su conjunto, suman una población de más de 160.000 personas. Supongo que esto habrá cambiado, porque últimamente veo más policía.

De todas maneras, como decía, es imposible evitar que en la sociedad, por muy pacífica que sea normalmente, nunca se llegue a las manos. Porque donde hay gente, hay discrepancias. Y donde hay discrepancias, puede haber puñetazos.

Desgraciadamente, esto ha sucedido a veces por otras razones, como la de intentar defender la justicia o, simplemente, estar en el lugar equivocado en el momento equivocado.

El caso, quizá, más recordado por la opinión pública es el del profesor Jesús Neira, que fue brutalmente agredido a las puertas del Hotel Majadahonda hace unos años. Los hechos sucedieron así: corría el 2 de agosto de 2008. En la puerta del Hotel Majadahonda (en la carretera de Boadilla), Neira, acompañado de su hijo de trece años, observó cómo un hombre, al que más tarde se identificaría como Antonio Puerta, agredía a una mujer. El profesor, que enseñaba en la cercana Universidad Camilo José Cela, no quedó impasivo lo que Puerta le hacía a la mujer, llamada Violeta Santander. Sin pensárselo dos veces, con valentía, decidió recriminar a Puerta lo que había hecho. Ya en la puerta del hotel, y sin que él mismo se enterara, el profesor recibió un fuerte puñetazo de Puerta, que hizo que cayera al suelo, al borde de la inconsciencia. El agresor le dio dos puñetazos más. Tras el ataque, Puerta se marchó.

14408491582264

El profesor Neira en el hospital. Fuente: El Mundo

Después de recomponerse un poco, el profesor se levantó, aparentemente sin complicaciones. Había sido un fuerte golpe, pero parecía que se había quedado en eso. Él, junto a su hijo, que había presenciado la escena, se marcharon a pie. Lo peor llegó cuatro días después, cuando, tras la noche, Neira no se despertó. Había caído en coma. Rápidamente, se lo llevaron al hospital, donde vieron que tenía encharcados los pulmones, a parte de la hemorragia cerebral consecuente al golpe. El profesor estuvo hospitalizado durante ocho meses, hasta abril del año siguiente.

Violeta, la mujer a la que defendió Neira y por la cual sufrió el golpe, nunca pidió perdón por los hechos, además de decir de Puerta que “es una bellísima persona, y que no hubiera pasado nada si Neira no hubiera intercedido”. El agresor, por su parte, falleció de sobredosis en octubre de 2010.

Tras el ataque, Neira, por su valentía, fue nombrado presidente del Consejo Asesor contra la Violencia Machista de la Comunidad de Madrid, cargó que ocupó durante un año y medio, hasta que fue exigida su dimisión tras hallarle conduciendo borracho. Los años siguientes los pasó alejado de los focos y los medios de comunicación hasta que murió en agosto de 2015.


Otro suceso, mucho más reciente, y muy parecido al del profesor Neira, fue cuando, el pasado verano, un vecino de Majadahonda, llamado Pablo, sufrió una fuerte paliza cuando vio que un boliviano estaba agrediendo a una mujer, también boliviana, tirándole a suelo, cogiéndole de los pelos y echándole una lata de cerveza por encima ante la presencia de cuatro hombres más que permanecían impasibles. Los hechos ocurrieron en plena Gran Vía majariega de madrugada. Pablo, que no podía consentir esa lamentable escena, salió en defensa de la mujer, recibiendo por ello un golpe que le rompió un oído y tres dientes, además de dañarle la boca y la nariz, después de que el agresor le contestara que por qué no se metía en sus asuntos, lo mismo, por cierto, que dijo el Antonio Puerta, el agresor de Jesús Neira. Pablo interpuso una denuncia al boliviano (la mujer agredida nunca lo hizo), y ya ha sido conocido por algunos vecinos como “el héroe de Majadahonda”.


Naturalmente, estos dos no han sido los únicos casos de violencia vividos en Majadahonda en los últimos años. Alguna gente recordará cuando, el 28 de junio de 1997, saltó a la escena nacional el asesinato, porque era eso y no otra cosa, del joven Fernando Bertolá, en la calle Las Mieses de Majadahonda (junto a la Plaza de los Jardinillos). Los hechos se produjeron así: durante la madrugada de aquel jueves, Fernando Bertolá y su amigo Luis Miguel estaban paseando por la calle, cuando se cruzaron con el que sería el asesino, Antonio de Lucas, alias El Mechina y dos de sus amigos. Los dos grupos pasaron rozándose el hombro y, tras esto, se inició una grave discusión, iniciada por los acompañantes de Antonio. De todas maneras, no llegaron a las manos. El asesino, que contemplaba la discusión en silencio, sacó una navaja y se la clavó a Luis Miguel, el amigo de Bertolá, en la pierna. Acto seguido, Antonio quitó la navaja de la pierna de Luis Miguel y le apuñalo a Fernando justo en el corazón.

be01

La calle que el Ayuntamiento puso a Bertolá, muy cerca de donde lo mataron. Fuente: MJD Magazin

Luis Miguel y Fernando, sangrando, caminaron durante quince metros hasta que Bertolá, herido de muerte, se desvaneció. Por su parte, el asesino, Antonio de Lucas, y sus amigos fueron a la urbanización Azata, a 500 metros de allí, donde la lavaron en una fuente y la enterraron. Justo después, se marcharon a la discoteca Oh! Madrid, en Aravaca, donde De Lucas fue detenido.

Fernando Bertolá falleció casi instantáneamente, y Luis Miguel, quien más tarde supondría una pieza clave con su declaración en el juicio, se recuperó. Antonio de Lucas, por su parte, ingresó en prisión dos días después del asesinato. Se especula con que Antonio y sus amigos podían pertenecer a bandas neonazis, pero nunca fue demostrado. El Ayuntamiento de Majadahonda puso el nombre de la víctima a una calle cercana al lugar donde fue asesinado, al lado de donde estaba entonces el Colegio Santa Catalina.

Estos son algunos hechos lamentables acaecidos aquí, en Majadahonda. Hemos dicho que no suele haber aquí mucha violencia, pero siempre hay excepciones, claro.

«SABER COMER EN MAJADAHONDA», EL VIERNES 27. SOLO EN PQM.

Anuncios

Un comentario en “NEIRA, BERTOLÁ Y OTROS SUCESOS

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s