ADIÓS AL VELA MAYOR

Hola, amigas y amigos. Sé que he estado muchísimo tiempo, demasiado, sin escribir en esta web, por lo que me disculpo. Tengo, sin embargo, mis razones, entre las que se encuentra mi falta de tiempo y, una vez más, de inspiración. Pero, aun así, vosotros no habéis dejado de visitar mi web, aunque no pusiera nada nuevo. Os lo agradezco, de verdad. En 2017 volveremos, con casi toda seguridad, a batir un nuevo récord de visitas en POR QUÉ MAJADAHONDA, como en años anteriores. Venga, vamos al grano.

Cuando me enteré de la noticia, me quedé de piedra. Quizá no lo sepas (o sí), pero el pasado domingo 30 de julio cerró el Vela Mayor, uno de los mejores restaurantes, en cuanto a su calidad, y más emblemáticos, en cuanto a su conocimiento por parte de los majariegos, de todo el pueblo. Según ha podido saber POR QUÉ MAJADAHONDA, el restaurante que, para quien no lo sepa, se encuentra a las afueras de Majadahonda, en la carretera de Pozuelo, cerca del Mapfre, llevaba varios meses atravesando una mala racha, en lo que se refiere a su afluencia de público. Finalmente, y, he aquí la noticia, el hasta ahora dueño del restaurante, y de su local, desde su apertura, ha alquilado (con opción de compra) el establecimiento, considerado uno de los mejores de la localidad, a El Urogallo, que posee en la actualidad tres restaurantes (el de Vela Mayor será el cuarto), en Pozuelo, Casa de Campo y Príncipe Pío.

El Vela Mayor, ya cerrado, con todas las sillas, mesas y sombrillas de la terraza apelotonadas. Una imagen bastante triste.

El local que pasará a manos de El Urogallo sufrirá una remodelación que se prolongará todo el otoño, y su inauguración estelar será, previsiblemente, antes de Navidades. Se cambiará por completo la actual decoración del local, de estilo andalusí (o sea, antiguo), por una mucho más contemporánea. Además, se cambiarán de sitio muchos tabiques. Tengo mucha curiosidad de ver cómo será el resultado, y de paso me tomaré alguna racioncilla allí. Por cierto, El Urogallo se caracteriza principalmente por las, digamos, generosas raciones que ponen, al contrario de muchos otros restaurantes, por lo que me viene como anillo al dedo, porque yo, lo admito, soy de buen comer.

Pero viajemos al pasado. Era el 14 de mayo de 2000 cuando un nuevo restaurante, medio freiduría andaluza, medio bar castizo, abría sus puertas, en una parte de Majadahonda en la que éste estaba rodeado de urbanizaciones recién inauguradas y de otras en proceso de construcción. En un lugar en el que, en el estado en el que se encontraba la zona por aquel entonces, ningún restaurante hubiera aguantado más de unas semanas, el Vela Mayor siguió adelante, en parte gracias a la masa de población que, en los años siguientes, se fue mudando a esas nuevas, amplias y exclusivas casas que lo circundaban.

La muerte del Vela Mayor me ha cogido tan de improviso (no sabía que iba a cerrar tan pronto, joe), que no tengo ninguna foto del restaurante de cuando estaba abierto. Fuente: El Tenedor.

No mucho después, en 2002, se construyó el que hoy es quizá uno de los sitios de Majadahonda con más ambiente nocturno: La Bolsa, un centro comercial que empezó teniendo nada más que un par de restaurantes y que, ahora, está repleto de pubs, discotecas y bares lounge. Sitios con estilo, como no podía ser de otra manera en Majadahonda. Precisamente esta proliferación de negocios hosteleros fue la que, lejos de beneficiar al Vela Mayor (como había sucedido tras la inaguración de La Bolsa, que lo desaisló del resto de Majadahonda) le fue perjudicando, convirtiendo a este pintoresco restaurante en un lugar en paulatino aislamiento y decadencia.

Es un cliché muy rancio eso de decir “Crónica de una muerte anunciada”, pero probablemente esa es la idónea definición de lo que ha sido el Vela Mayor en los últimos tiempos. Desde hacía meses, se veía cómo ese lugar que otrora fue una arriesgada novedad en Majadahonda, se convertía en un bar semivacío, que subsistía gracias a los más antiguos y cercanos clientes. Así ha acabado el 30 de julio de 2017, tras diecisiete años, uno de los restaurantes que han estado más presentes durante mi majariega infancia. Mejor que el recuerdo que se tenga de él sea el de sus años gloriosos, no el de los venideros.

«¡QUE ARREGLEN LA ESTACIÓN YA!», EL VIERNES 11. SOLO EN PQM.

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