¡QUE ARREGLEN LA ESTACIÓN YA!

Era ya hora de que hablara de esto. Un tema que viene preocupando en demasía al “majariego de a pie” desde hace ya mucho tiempo es el del estado de la estación de tren de Majadahonda. Hace unos días me pasé por allí expresamente para tomar unas fotos de lo peor que se puede encontrar allí, y, lo cierto, es que no me costó demasiado encontrarlo. Todos los grupos municipales del Ayuntamiento han reclamado a Renfe que arreglen la estación. Es más, a finales de abril el alcalde, Narciso de Foxá, se reunió con unos directivos de Cercanías Renfe para ponerles al tanto de la paupérrima situación de la estación en Majadahonda. A mí me parece lamentable que hayamos tenido que ser los majariegos los que denunciemos el estado de nuestra estación férrea, sin de que Renfe cayera en la cuenta de cómo estaba ésta realmente. Se supone que Majadahonda no está en, y con perdón de la zafia expresión, en el culo del mundo. Estamos hablando de la única estación de tren de uno de las principales localidades de la provincia, además, y esto es importante, de las más cercanas a Madrid.

En realidad no hace tanto que la tenemos. Antes de finales de los ochenta, Majadahonda tan solo tenía un apeadero (que estaba todavía 700 metros más lejos del centro del pueblo) que compartía con El Plantío, una urbanización que, como sabéis, pertenece a Madrid, y que se desarrolló bestialmente durante los años sesenta. El edificio, como dato curioso, que acompañaba al apeadero, fue hace años rehabilitado y, actualmente, posee el restaurante Jiménez, un buen sitio, que yo personalmente recomiendo. El restaurante se encuentra exactamente en el límite entre los términos municipales de Majadahonda y Madrid.

Como hemos dicho, el viejo apeadero se abandonó y se construyó una nueva estación un poquito más cerca del centro del pueblo, aunque aún muy lejos. Ese es un lastre que siempre ha tenido y tendrá la estación. Fíjate si hace tiempo ya que se inauguró, que cuando se construyó aún gobernaban los socialistas en Majadahonda. En 1989, cuando se abrió, era la nueva estación. Pero ya no lo es. Han pasado 28 años, y las cosas envejecen y se quedan obsoletas, especialmente si no se cuidan ni se reparan, como le ha sucedido a la moribunda estación de Majadahonda. Hemos tenido que esperar demasiado para que Renfe diga que va a arreglar la estación; sabe Dios si finalmente cumplirá su palabra.

Si entras andando a la estación, la única sensación que esta te puede dar es la de decrepitud y decaimiento, quizá solo te sorprendan los desconchones en la pared o la eterna avería de la escalera mecánica. Algo, por cierto, que incumple los estándares de accesibilidad para personas con movilidad reducida.

Sin embargo, si lo que haces es dejar el coche en el aparcamiento (de pago)… ¡ay, amigo! Ahí te has caído con todo el equipo. Tres plantas de parking, de las cuales una, por una misteriosa razón, esta cerrada al público. Tres plantas de parking sucias, malolientes (olor a pis, básicamente), con el asfalto viejo y lleno de abolladuras. Pasar por ahí con el coche es toda una aventura; eso da más botes que una cama elástica. El parking, como habrás adivinado, no es responsabilidad del Ayuntamiento, sino de Renfe. Creo que por hoy he suministrado una generosa dosis de crítica a la compañía ferroviaria. Ahora solo queda esperar. A ver si, en los próximos meses, muestran aunque sea un atisbo de empatía con todos los majariegos que montamos en tren. O, en general, con todos los majariegos.

Aquí debajo te dejo todas las fotos que hice cuando estuve en la estación. Un operario de Renfe, por cierto, me echó del parking cuando estaba tomando algunas de ellas. Míralas, porque una imagen vale más que mil palabras.

Imágenes: POR QUÉ MAJADAHONDA

En la estación hay varios locales para poner tiendas y cafeterías. Todas han cerrado, y están abandonadas, excepto un pequeño “quiosco” que vende bollos, helados, refrescos, patatas…

Este expositor de gafas, quizá, nunca volverá a portar gafas.

El magnífico estado de la pared, en la escalera de acceso al andén 1 (sentido Atocha)

Estamos en la primera planta del parking. La cosa empieza a estropearse.

Vamos a subir a la segunda. Puf. Vaya, un pequeño bache.

A la tercera planta no podemos subir. Aunque quitasen las vallas, quizá tampoco podríamos.

«MONTECLARO CONTRA EL MUNDO», EL VIERNES 18. SOLO EN PQM.

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